Según algunos estudios encabezados por el Gobierno de México, al día, se generan alrededor de 120,000 toneladas de residuos sólidos urbanos, lo que equivale a casi 1 kilogramo por persona. Lo anterior, supera el promedio mundial, el cual está cerca de los 740 gramos de basura por persona al día. Lo más preocupante, es que existe material contaminante que no se ve a simple vista y que es perjudicial para nuestra salud, y en este sentido respondemos a la pregunta ¿Qué es el microplástico? Y cuáles son sus principales riesgos para el medio ambiente y los seres humanos.
¿Qué son los materiales sintéticos?
Los principales contaminantes provienen de materiales sintéticos, sustancias creadas por el ser humano a través de reacciones químicas en laboratorios e industrias. Estos elementos utilizan como bases compuestos como petróleo, carbón y gas natural. De origen artificial son más económicos y duraderos que muchos materiales de origen natural, sin embargo, son mucho más perjudiciales para el ambiente que las fibras naturales.
¿Qué es el microplástico?
Son partículas de material sintético como polímeros, que miden de 5 milímetros de diámetro hasta 1 micrómetro; no son solubles en agua y no se biodegradan tan fácilmente.
Existen dos tipos principales de microplásticos:
- Primarios: Fabricados con un propósito comercial o industrial en específico, como exfoliantes, pasta de dientes y pallets de plástico industrial
- Secundarios: Surgen a partir de material más grande, como bolsas, botellas, envases o redes de pesca, al fragmentarse por el calor, viento o la fricción
¿Cuáles son las principales fuentes en el medio ambiente?
- Textil: La ropa de poliéster, nailon o acrílico liberan miles de microfibras al lavase y contaminan el agua
- Neumáticos: La fricción de las llantas de los vehículos contra el asfalto genera partículas que son arrastradas por el agua o el viento
- Productos de uso diario: Las suelas de los zapatos, punturas, polvo doméstico, utensilios, colillas de cigarro, etc.
Impacto en la salud
Tienen una presencia global, incluso, se han detectado en la cumbre más alta del Everest, en los océanos, el suelo agrícola, en la lluvia y en el aire. Lo anterior provoca que sean ingeridos por la fauna. Se acumulan en alimentos y líquidos de consumo cotidiano como la sal de mesa, el agua embotellada, la miel y diversos pescados.
Según ha informado Greenpeace México, se han encontrado partículas en la sangre, pulmones y placenta, lo que se puede asociar con inflamación crónica, alteración del microbioma y estrés celular.
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