Sentir que la adrenalina invade nuestro cuerpo nos lleva a experimentar emociones intensas, dejando una sensación de alivio y un efecto casi catártico. Así dicen percibirlo las personas a las que les gusta sentir un miedo controlado. Pero, ¿Por qué nos gusta asustarnos? Con películas de terror, juegos mecánicos o aventuras extremas; la respuesta se haya en nuestra química corporal.
El miedo controlado es una experiencia psicológica en donde se siente terror, ansiedad y una sensación de peligro, en entornos seguros o artificiales. Tales como subirse a una montaña rusa, ver una película de terror o saltar de un avión en paracaídas. Cuando esta situación se da, nuestro cuerpo activa la adrenalina, pero al saber que no hay peligro real, el cerebro libera dopamina y endorfinas. Esto genera una sensación de euforia, alivio y placer.
¿Por qué nos gusta asustarnos?
Simple, nos gusta esa sensación de terror porque al ser controlada y en teoría no haber peligro real, se activa un mecanismo de supervivencia en un entorno seguro. Esto libera químicos cerebrales como dopamina y adrenalina, generando placer. Nos permite experimentar emociones muy intensas, gestionar la ansiedad, sentir alivio y lograr, como ya mencionamos anteriormente, un efecto catártico (liberación o purga de emociones negativas).
Factores biológicos y psicológicos por los cuales nos gusta asustarnos:
- Cuando nos asustamos, el cuerpo activa el instinto de huir, liberando adrenalina y cortisol, lo que aumenta nuestro ritmo cardíaco y acelera nuestra respiración. Una vez que pasa el peligro, nuestro cerebro libera dopamina, generando esa sensación de placer
- El terror, al saber que no hay peligro real, se disfruta por las acciones químicas antes mencionadas, lo que nos permite explorar: el miedo a lo desconocido y experimentar sensaciones extremas sin consecuencias físicas
- Cuando vemos una película de terror o vivimos situaciones de miedo, nos ayuda a liberar tensiones acumuladas y el estrés que guardamos a diario
- Psicológicamente, asustarnos en entornos seguros va entrenando a nuestro cerebro para que pueda gestionar adecuadamente situaciones inesperadas, aumentando también nuestra tolerancia al estrés
- Asimismo, asustarnos crea una conexión social al compartir experiencias de miedo fuerte, ya sea en casas embrujadas, el cine o en parques de atracciones. Esto refuerza los lazos afectivos debido a la liberación de oxitocina
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