A muchas personas se les dificulta hablar en público, sobre todo, cuando tienen que realizar una presentación o exponer un trabajo escolar. Lo anterior, puede afectar tu rendimiento laboral y académico, por lo que es importante superar esta adversidad, pero ¿Cómo ser un buen orador? Para comunicar tus ideas de manera clara y lograr influir en aquellos que te escuchan; a continuación, te lo contamos.
Al miedo de hablar en público se le conoce clínicamente como glosofobia, y se define como una reacción ansiosa muy común. Puede manifestarse con síntomas físicos como taquicardia, sudoración y bloqueo mental. Para superarlo se pueden aplicar diversas técnicas de respiración y la práctica progresiva.
¿Cómo ser un buen orador?
Para ser un buen orador se requiere crear una conexión con tu audiencia y transmitir tu mensaje de manera clara y concisa. Algunas de las claves para poder tener éxito en este rubro son: conocer a tu público, preparar y estructurar el contenido, dominar el lenguaje no verbal, y por supuesto, practicar constantemente.
Preparación
Para empezar, debes definir qué quieres que la audiencia recuerde al finalizar tu mensaje, por lo que debes conocer muy bien el tema. Puedes utilizar notas o diapositivas con palabras clave, lo que te permitirá improvisar de forma natural.
Estructura
Se debe seguir una regla básica: el 10% de nuestro mensaje debe ser de introducción, en donde enganchemos a la audiencia; el 80% es del desarrollo, exponiendo argumentos e historias; el 10% final es para la conclusión.
Lenguaje verbal y no verbal
Es tan importante lo que se dice, como la manera en la que se dice y lo que no se dice. Debemos siempre mirar a diferentes personas del público para generar confianza y cercanía; emplear gestos naturales para enfatizar puntos clave; usa las manos, manteniéndolas entre el pecho y la cintura.
Crea una conexión
Puedes contar una historia personal o anécdota, para empatizar con la audiencia, porque la narrativa se recuerda mejor que los datos fríos; habla desde tu propia perspectiva con pasión y naturalidad. Es importante simplificar los términos técnicos que permita que cualquier persona en el público los pueda comprender.
La práctica hace al maestro
Ensaya frente a un espejo, grábate para identificar áreas de mejora o realiza un simulacro frente a alguien de confianza. Debes aprender a canalizar los nervios como energía positiva y concéntrate en el valor que puedes aportar a la audiencia.
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